What are the odds?
Tu has pasado pruebas contra todo pronostico. Con probabilidades de cero de que ocurriese algo.
La opinión de alguien más es éso, una opinión. Y cual ha sido tu motor desde que aprendiste a andar? Demostrarle a la gente que se equivoca cuando pierde la esperanza.
Un rayo de luz verde atraviesa la habitacion en medio de la noche y me despierta.
"Me imaginaba que aparecerias hoy"
"No podía perderme esto. Asi que por un momento te has creido que "no hay otra opcion, verdad?"
"Si. He asumido que habiamos acabado con las opciones y que habia que pasar pagina a algo mas invasivo y caro. Ha minado mi confianza en mi misma"
"Dime, te acuerdas haber salido de aquella consulta hace 8 años con una nube negra sobre la cabeza y el pensamiento de que aquella zorra te acababa de dar un pronostico nefasto? Sin ni siquiera un poco de tacto, te acababa de decir que ibas a tener que poner tus dientes en una pulsera"
"No creo que lo olvide nunca"
"Y donde estas ahora?"
"Solo dos tienen problemas"
"Y en algun momento aquella mujer te ayudo dandote animos o diciendote que se podia hacer?"
"No. Me dio ina sentencia de muerte y me echó"
"Y tu que hiciste?"
"Puse toda mi energia en demostrarle que se equivocaba"
"Y qué vas a hacer ahora?"
"Exactamente lo mismo"
Mientras decia la ultima palabra, la luz verde desaparecio, dejandome en la mas completa oscuridad, y Gabriel se habia marchado.
Senti un calor inmenso en mi pecho, y supe exactamente lo que tenia que hacer.
En mi cabeza, una mujer escribia a maquina una carta de renuncia a la enfermedad fechada a comienzos de Abril.
Un cronometro contando los minutos hasta entonces aparecio en la habitacion, y solo entonces supe que tenia una mision.
Cuantas veces habia escuchado incurable? Cuantas veces habia tenido que asimilar que ese era mi futuro? Si me hubiese conformado con los demas dandose por vencidos, hoy estaria muerta.
Hablando con la enfermedad, la dije:
"Gracias por las enseñanzas. Me has demostrado que puedo ser fuerte y que incluso en el peor de los casos, una opinion no es mas que eso. Pero ahora marchate. Ya no eres bienvenida. Te dejo ir, te dejo ir, te dejo ir"
Una luz blanca brillante llenó mi habitación y mi cuerpo entero. Sentí una caricia y, desde arriba, un guiño.
Asi comenzamos el proceso de dejar marchar la enfermedad que algunos desistieron en pensar que pudiese combatir.
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