La liberación de Gabriel- la entrega del testigo
La liberación de Gabriel- la entrega del testigo
En sus ojos, una mirada que no había visto nunca.
- Qué ha pasado?- preguntó él confundido
- Mmmh no se a que te refieres.
- Claro que lo sabes. Eres distinta. Lo siento. Es tan fuerte que practicamente se ve. Venía a ayudarte pero.... Creo que me quedaré aqui. Creo que esta vez no me necesitas.
- No estoy segura de qué...
- Es palpable. Algo en ti ha despertado. Una especie de león que ha estado adormecido todo este tiempo y que no sabías que tenías.
Siento que todo este tiempo me has buscado cuando tenías que luchar. Era tu ser superior. Tu guerrero mas fuerte. Pero ahora... Ahora mi lugar ha sido tomado por ti.
- Cómo es eso posible?
- Porque has luchado tanto y por tanto tiempo que finalmente te has dado cuenta de que yo solo soy una imagen en la que te puedes apoyar cuando sientes que no tienes fuerzas. Te has dado cuenta de que solo necesitabas un nombre. Pero la fuerza siempre ha sido la tuya. En cada batalla, en cada enfrentamiento, yo solo me he quedado mirando mientras tu sacabas las fuerzas que pensabas que te estaba dando yo.
Todo este tiempo, has pensado que era yo quien te estaba salvando, pero eras tu sola.
La persona que ha estado aqui todo este tiempo cuando me has convocado a mi has sido tu.
- Creo que solo necesitaba saber que no estaba sola. Que siempre habia alguien a mi lado por si no podia mas
- Pero- sonrió con dulzura haciendo una pausa- lo cierto es que no has podido más muchas veces. Y la persona que estaba junto a ti en las escaleras, en la piscina, en todas aquellas salas de conferencias, no era yo. Eras tu. Abandonaste todas tus fuerzas en la imagen de alguien mas, pero solo eras tu.
Gabriel desapareció de repente, y tras él solo quedó vacío.
Con el dedo índice derecho, mientras corría a punto de desvanecerme, escribí en el aire JD y uní mis manos.
"Jair Diana. Necesito que te presentes ahora mismo. Necesito tu fuerza para acabar esta carrera."
De repente, una brisa cálida que solo había sentido cuando había invocado a Gabriel en el pasado.
Miré a la pared y allí la vi. Ligeramente elevada con respecto a mi, y un poco transparente, pero supe inmediatamente y exactamente quien era. Era ella.
Había tenido puesta una máscara durante 34 años, pero se le acababa de quitar. Se repente mis pies sintieron que estaban pisando algodones, y mi cansancio remitió.
Me sentía fuerte, imparable. Sentía que finalmente me había reunido con mi otra mitad- la que me había estado faltando los ultimos 34 años.
Si. Ahora toda la carne estaba en mi parrilla y en la de nadie más. Pero tenía una confianza plena y absoluta en la única persona que iba a estar ahi para mi para siempre.
Protección eterna. Amor incondicional. Una mano para ayudarte a caminar cuando ya no tienes fuerzas. Con tu nombre. Finalmente.
Comments
Post a Comment